domingo, 8 de noviembre de 2009

POLICIAS EN ACCION (Fuente: TIGRE SEGURO)

En la Argentina, el trabajo policial es uno de los más precarizados encuanto a las condiciones simbólicas y materiales de sus trabajadores, esdecir, los policías.
Muy pocos oficios tienen como singularidad la posibilidad cierta y tangible de que el trabajador muera o resulte lesionado durante su desempeño laboral. Esta posibilidad fatal no está presente en todas las actividades o especialidades policiales, ni lo está todo el tiempo, pero sí es habitual en algunas tareas específicas de alto riesgo. Lo cierto es que esa potencialidad, aun limitada, convierte el oficio policial en una labor extraordinaria.
Además, el policía operativo está todo el tiempo en contacto directo o indirecto con situaciones de violencia extrema, violaciones, asesinatos, accidentes fatales, riñas, mutilaciones y todo tipo de miserias y ultrajes. Convive y se relaciona como ningún otro actor social o institucional con asesinos, embusteros, traficantes, golpeadores, violadores, explotadores, corruptos y maleantes.
A ello se añaden cuatro condiciones de precariedad laboral que no son compartidas, en su conjunto, por ningún otro sector de la administración pública:
1) Los policías tienen salarios nominales y reales muy bajos, insuficientes para mantener mínimamente a sus familias sin necesidad de recurrir al doble empleo mediante la prestación de servicios policiales adicionales, de seguridad privada o cualquier otra changa, generalmente desarrollada "en negro". Asimismo, en estas labores paralelas, los salarios también son bajos. Ello hace que un policía difícilmente pueda dedicarse a su oficio de manera integral o a tiempo completo.
2) Trabajan en condiciones materiales e infraestructurales altamente deterioradas. El deterioro edilicio de las dependencias policiales, así como la falta de planificación y desarrollo logístico adecuado al trabajo policial, constituyen deficiencias tangibles. A ello se añade la insuficiente flota de vehículos y móviles policiales, y el atraso tecnológico en el sistema de comunicaciones. Algo análogo ocurre con los sistemas técnico-operacionales, el armamento y el equipamiento de investigación utilizados por nuestras policías: en general, resultan exiguos, vetustos o inadecuados. En definitiva, se trata de un ambiente material que irremediablemente deteriora las condiciones de trabajo policial.
3) Reciben una educación profesional deficiente, enmarcada en una institucionalidad militarizada y articulada básicamente en torno del entrenamiento disciplinario de orden cerrado, en el que lo único que vale es la sumisión ciega al superior en desmedro del discernimiento responsable. Marchar marcialmente, taconear, hacer la venia y cuadrarse constituyen gestos que son objeto de un trabajoso entrenamiento, pero no se pone el mismo énfasis en la formación de conocimientos y destrezas prácticas, ni en la adquisición de competencias profesionales que sirvan de base para los ascensos jerárquicos o la ocupación de cargos orgánicos. Y su educación formal, casi siempre episódica y escasa, tiene poco que ver con las prácticas y los valores concretos que se reproducen en las unidades policiales en las que transcurre el grueso de sus vidas laborales.
4) No están agremiados en sindicatos o asociaciones abocadas a la defensa de sus derechos profesionales. Tampoco cuentan con un defensor (ombudsman) o promotor dentro de la institución. Sus derechos no son cotejados por los organismos de derechos humanos y los sectores progresistas, que observan a las instituciones policiales como organizaciones mafiosas, represivas y corruptas. Para ellos, no vale escudriñar sobre las condiciones estructurales que favorecen las prácticas abusivas o deshonestas ni las violaciones a los derechos o la explotación laboral a que son sometidos la gran mayoría de los policías.
Nadie, absolutamente nadie, parece entender que un policía cuyas libertades y derechos han sido pisoteados durante décadas difícilmente se convertirá en un servidor público abocado a preservar las libertades ciudadanas y a proteger los derechos de las personas. Estas condiciones de precariedad laboral han sido exitosamente ocultadas por actores que se esfuerzan en impedir la visibilidad de estos asuntos.
En primer lugar, el comisariato, garante de que las instituciones policiales sobrevivan aun estando colapsadas. Estas instituciones cuentan con un presupuesto masivamente destinado a pagar los magros sueldos de uniformados mayoritariamente abocados a labores administrativas y de apoyo, ajenas al control del delito. Sólo una parte exigua de la dotación de personal se dedica al desarrollo de labores operativas de prevención e investigación del delito. A cambio de gestionar este caos organizacional, el comisariato, salvo contadas excepciones, obtiene una masa de ingresos propios de gerentes de empresas transnacionales, autonomía operacional y poder político.
En segundo término, la clase política argentina, que ha delegado de manera recurrente el gobierno de la seguridad pública -un derecho de la ciudadanía y un deber de sus gobernantes- en el comisariato, y ha permitido ocultar la precariedad laboral de los policías. Así, los gobernantes -de derecha, de centro o de izquierda, sin distinción- no gobiernan la seguridad; los legisladores, nacionales y provinciales, miran para otro lado, por lo que perpetúan perversamente las bases legales y presupuestarias de este sistema institucional, que data de décadas, y los partidos políticos se convierten en maquinarias expertas en desconocer este problema y en sacarlo de la agenda política.
Y, finalmente, está la academia progresista, que es naturalmente proclive a interpretar y explicar, a través de sofisticados relatos sociológicos, por qué y cómo un niño se convierte en "pibe chorro", pero tiene una dificultad ontológica para abordar con esa misma destreza conceptual y teórica por qué y cómo un joven policía honesto se convierte, al tiempo, en un policía abusador, violento o corrupto.
El"pibe chorro" es el resultado casi inevitable de la marginalidad social. Eso es cierto. Pero para el progresismo académico ese enfoque no sirve para dar cuenta de la violencia ilegal y de la corrupción regulatoria del delito como práctica ampliamente extendida en las instituciones policiales.
Estos fenómenos no parecen ser emergentes de la pronunciada descomposición y pobreza institucional de las policías, de la precarización laboral de sus trabajadores de gorra y de la perversa ausencia de conducción política, sino que son resultado de una maldad congénita, que es natural en todo policía y que sólo algunos consiguen contener, casi por arte de magia.
Mientras tanto, el trabajo policial sigue siendo el más precarizado de la administración pública argentina.
Marcelo SAIN para La Nacion.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi humilde opinion, la verdad no entiendo como pueden trabajar en las condiciones en las que las hacen...
1 El que no se compra un chaleco, usa el de la comisaria, el que se saco hace 20 minutos algun compañero, chalecos vencidos que quizas no le salve la vida...
2 La ropa, le dan 1 juego cada dos años, como si la ropa no se desgastara de usarla todos los dias y a veces la tienen mas de 24 horas puesta, y sino se la tienen que comprar, lo que es un gasto mas y encima la ropa es caricima...
3 El sueldo es una verguenza, gana mas un colectivero, conductores de camionetas de video cable (entre 3 y 4 lucas por mes) que un policia que pasa entre 12 y 24 horas parado, bajo la lluvia, bajo el sol, lidiando con personas infractoras, malhumoradas, deshubicados, con los que se creen con la verdad, los que no entran en razones, con chorros, violadores, etc...
Ellos que dejan en su casa a su familia, sabiendo que quizas no vuelvan, ganan entre 2000 a 2500 algunos menos algunos un poco mas, y no todo el sueldo se los pasan en blanco, asi los de arriba se ahorran en las vacaciones y otras cosas mas... Encima si estan en comisaria los dejan de prevencional pongamosle dia por medio y les pagan la mitad de las prevencionales que hizo... Y lo otro quien se lo come????
Otra cosa. Como puede una persona, por que el policia es una persona, un ser humano como cualquiera, estar con un arma en la cintura, cuando no descanza bien, cuando tiene que hacer adicionales para poder, por el misero sueldo que tiene, mantener a su familia???
Pero bueno a pesar de los pocos recursos y lo mal pagado que estan, cuando la policia hace un trabajo bien, el reconocimiento se lo ganan los politicos, como siempre...
Ellos no sacan el cul* de sus comodos autos, sillones, despacho, pero son los que se llevan todo...
Y que se va a hacer!!!
No hay que pelear en contra del policia, sino pelear para que el policia pueda trabajar bien, para que tenga los recursos y medios, para trabajar de una manera digna....
Bueno, mal o bien expresada es lo que veo, suerte y que dios les de una mano...

POLICIA BUENOS AIRES 2 dijo...

la "prevencionales", son de la Policía Federal Argentina. Gracias, por visitar el Blog.-

NO NOS OLVIDEMOS DE ELLOS...

Año 2011
13/11/2011
Teniente Primero Héctor Daniel LUJAN
05/07/2011
Teniente Primero Marcelo José LAHORCA
10/06/2011
Teniente Primero Gabriel MERELES
30/05/2011
Comisario Inspector Héctor Carmelo LÓPEZ
03/02/2011
Teniente Primero Marcelo Luis HOURIET
Año 2010
01/12/2010
Subcomisario Leonardo Martín PANIAGUA
30/11/2010
Sargento Federico Adrián FRANCIA
23/11/2010
Teniente Dario Fabián GARCIA
23/11/2010
Subteniente Rubén Darío FANGIO
26/10/2010
Subteniente Néstor Antonio VALLE
23/10/2010
Oficial Inspector Federico Martín SANCHEZ
07/10/2010
Subteniente Daniel Balbino VERÓN
06/09/2010
Teniente Gabriel Osvaldo ALMAGRO
15/08/2010
Subteniente Walter Daniel VENGURIA
24/08/2010
Subteniente Daniel Eduardo NIEVA
27/07/2010
Comisario (R) Eduardo Rubén SANCHEZ
24/07/2010
Teniente Primero Carlos Alberto ATENCIO
17/07/2010
Subcomisario Jorge CASTRO
02/07/2010
Teniente Jorge ORTIZ
31/03/2010
Subteniente Marcelino Tomás MONZÓN
26/03/2010
Teniente Cristian Silvano CHAVERO
24/03/2010
Subteniente Guillermo QUINTANA
23/03/2010
Oficial de Policía Antonio Ramón GONZÁLEZ
21/03/2010
Sargento Ismael IBAÑEZ
Año 2009
17/11/2009
Oficial Principal Sergio Alfredo SAGASTI
07/11/2009
Teniente Pablo POCARESSI
19/10/2009
Subteniente Angel GAYULEO AVELINO
19/10/2009
Sargento Sebastian Eduardo COSENTINO
30/08/2009
Sargento Daniel MONTENEGRO
20/08/2009
Subteniente Leonardo Fabián PASTRANA
04/08/2009
Oficial de Policía Marcelo MARTÍNEZ
13/06/2009
Subteniente Claudio GARCILASO LUNA
11/06/2009
Subteniente Claudio Daniel SERRANO
26/05/2009
Teniente Primero Marcelo Luis PASCUA
10/04/2009
Teniente (RA) Juan Carlos CACERES
20/03/2009
Oficial de Policía Aníbal Gabriel DE LOS SANTOS
17/03/2009
Teniente Adolfo Omar VILLALBA
11/03/2009
Subteniente Miguel Ángel MARTINEZ
25/02/2009
Subteniente Claudio Sebastián SANTILLAN
20/02/2009
Sargento Leonardo Javier MELLIZA
17/02/2009
Teniente Aldo Roberto GARRIDO